Historia Universal

Historia Universal

31 mar. 2010




El 21 de septiembre de 1969 el Apolo XI se posó sobre la superficie lunar; sin embargo, ciento trece años antes, Julio Verne, había anticipado la idea de un viaje espacial. Verne representa el espíritu de los hombres de su época, fascinados por los avances científicos y tecnológicos que se sucedían de manera vertiginosa. Inventos como el automóvil, el avión, el submarino, el telégrafo, el teléfono, el cinematógrafo o la bombilla eléctrica son parte de estas innovaciones. Verne estudia y traslada este ambiente científico a sus obras literarias. En este contexto se organizaban también grades exposiciones internacionales, las cuales aunque estaban inspiradas en las ferias comerciales que habían proliferado desde finales del siglo XVIII en Europa y Estados Unidos, fueron alejándose del carácter estrictamente mercantilista y comercial. Se concibieron como escaparates, por medio de los grandes pabellones "nacionales" del progreso tecnológico, destacaban más por su carácter educativo que por el comercial. Se trataba de extender la idea de progreso basada en un nuevo conocimiento científico y el desarrollo tecnológico que generaba un desarrollo industrial extraordinario. Se difunde la idea de que el progreso lograría la "unidad de la humanidad" y su felicidad.

En la ciudad de Londres, en Inglaterra se realizó la primera feria mundial en 1851. Tuvo lugar en el Palacio de Cristal, un lugar construido especialmente para ese evento, "La Gran Exhibición". En la primera gran exposición estaban representados un total de cuarenta países por medio de 13 397 expositores, agrupados por nacionalidades, que mostraban un total de 100 000 artículos, divididos en cuatro grandes categorías: productos brutos, máquinas, manufacturas y objetos de arte. Nunca antes había habido una reunión de tal magnitud. Esta primera gran feria mundial albergó desde la novísima locomotora hasta el más preciso reloj; las colonias pudieron presentar sus materias primas, sus artesanías y sus animales "exóticos". También en 1862, en Londres, se presentó la caldera de vapor; y en Filadelfia, en 1876, Alexander Graham Bell presentó y patentó el "cable parlante", ni más ni menos que el imprescindible teléfono de hoy. Thomas Alba Edison deslumbró con el fonógrafo en 1878. Francia asombró con la Torre Eiffel en 1899, año en que los visitantes, por medio de una pantalla, hicieron el primer viaje virtual de la historia. La hamburguesa fue presentada por primera vez en la feria de 1904; Picasso mostró la Guernica en 1937. Las ferias mundiales sirvieron, además, como punto de encuentro de los científicos e intelectuales más reconocidos, lo que permitió la constitución de algunos organismos y asociaciones internacionales que unificaban y promovían los conocimientos científicos que caracterizaron la última parte del siglo XIX y la primera del siglo XX. En las ferias mundiales de hoy en día, como las del siglo XIX, es posible admirar los últimos avances de la ciencia y la tecnología. Hoy a la gente queda admirada con los robots sofisticados, como en aquella época quedaban admirados con inventos como automóvil, el cinematógrafo o el teléfono. Los avances tecnológicos y tecnológicos mejoran el nivel de vida de la población pero a veces producen también efectos negativos.

Del mundo microscopico a vacunas y antibioticos



Las personas del siglo XVI no contaban con los conocimientos que fueron producto de los avances científicos y tecnológicos que se desarrollaron a partir del Renacimiento, pero las aportaciones que se realizaron durante los siglos XVII y XIX significaron grandes avances, que ayudaron a mejorar el nivel de vida de la gente y ya son parte de los conocimientos que de manera cotidiana empleamos. Ahora sabemos que los microorganismos se encuentran en todas partes, pero antes de la invención del microscopio eran desconocidos. Miles de personas morían en las epidemias cuyas causas se desconocían. El deterioro de los alimentos no siempre se podía controlar y muchas personas morían debido a que no existían vacunas y antibióticos disponibles para combatir infecciones. La invención del microscopio fue determinante en el conocimiento de la existencia de los microorganismos. La primera persona en describirlos en detalle fue el holandés Anton von Leeuwenhoek con 1684, al examinar el agua de la lluvia, de mar, de río, saliva y otras sustancias, y los llamó animálculos. Se empezó a especular sobre el origen de estos organismos. Fue Louis Pasteur, quien desmintió a teoría de generación espontánea en 1864, dos siglos después, y empezó a estudiar el papel de los microorganismos en la producción del vino y como causa de enfermedades. Robert Koch, contemporáneo de Pasteur, descubrió que las bacterias pueden actuar como agentes específicos de las enfermedades infecciosas. Él y sus colaboradores descubrieron que las bacterias que causan tuberculosis y el cólera. Con el conocimiento de que los microorganismos causaban enfermedades, los científicos se dedicaron a investigar cómo prevenirlos y contraatacarlos. Las vacunas fueron descubiertas antes de los estudios de Pasteur y Koch, por Edward Jenner en 1771, a partir de unos experimentos que realizaban con gérmenes de la viruela que atacaba a la vaca, pero hacía inmunes a esta enfermedad a los trabajadores de las granjas. Un momento importante ocurre en 1928, cuando Alexander Fleming descubre accidentalmente la penicilina, en el curso de sus investigaciones sobre la gripe; hoy es una sustancia ampliamente utilizada en el tratamiento de las enfermedades infecciosas.

Las Revoluciones Socialistas en Mexico China y Rusia




La Revolución Mexicana forma parte de las primeras revoluciones sociales que cuestionaron las estructuras sociales en las que imperaba la desigualdad, produciendo el reconocimiento de derechos sociales, los derechos que tiene la población en su conjunto o grandes partes de ella, y que también condujeron al establecimiento de nuevas estructuras económicas y sociales, basadas en las ideas socialistas, como en el caso de Rusia y China. La revolución Mexicana es la primera gran revolución social del siglo XX. Se marca como fecha de inicio el 20 de noviembre de 1910, cuando Francisco I. Madero, ante la nueva reelección presidencial de Porfirio Díaz, llama mediante el Plan de San Luis al pueblo al levantarse en armas, desde tiempo atrás se venían sucediendo durante la dictadura porfirista fuertes muestras de inconformidad por el monopolio político, la represión, el despojo de tierras a campesinos, la ausencia de derechos ciudadanos, el sometimiento del país a los grandes capitales extranjeros, la falta de derechos obreros y la desigualdad social. Así, los anhelos de justicia social y libertad política se mezclaban con los de cambio político y desarrollo social nacional. Una de las fechas más aceptadas como el fin de la Revolución Mexicana es el 5 de febrero de 1917, con la promulgación de una nueva Constitución. La Constitución de 1917 establece las bases del nuevo Estado mexicano e incorpora reformas sociales, contenidas en sus artículos 3, que garantizaba el derecho a la educación; el 27, que declara que en principio la propiedad de las tierras, aguas y recursos del subsuelo pertenecían originalmente a la nación; y 123, que estableció los derechos de los trabajadores. Por su parte de la Revolución Socialista Rusa tuvo lugar en octubre de 1917; sus antecedentes y causas también se venían acumulando desde tiempo atrás. El imperio ruso era gobernado por los zares, quienes concentraban todos los poderes, decretaban las leyes, designaban ministros y tenían autoridad religiosa. Rusia era un país principalmente agrícola, con una industria que se empezaba a desarrollar; campesinos y obreros industriales carecían de todo tipo de derechos y sus salarios eran mínimos. En los últimos años del siglo XIX, había ciertos movimientos de oposición al zarismo.
A la revolución de octubre de 1917, le anteceden dos movimientos revolucionarios: 1905, con el que el pueblo ruso logró ciertas libertades políticas, como la creación de un Parlamento (Duma)
La revolución China es fruto de un proceso que tiene como antecedente una serie de guerras antiimperialistas, ya que en China fue objeto de la penetración. En 1911, estalla una insurrección que establece la República en 1912, terminando con el periodo imperial.

La Liga de las Naciones



Entre los mismos tratados de paz con los que concluye la Primera Guerra Mundial, se incluye la creación de la Liga de las Naciones, quien tuvo en el presidente estadounidense Thomas W. Wilson su gran promotor. La Liga de las Naciones es un antecedente de la actual Organización de las Naciones Unidas (ONU) y, al igual que ésta, fue creada con la intención de resolver los conflictos entre los países y evitar guerras en el futuro. La nueva liga estableció su sede en Ginebra (Suiza), teniendo como objetivo esencial el mantenimiento de la paz. La liga buscó garantizar la protección de los pequeños países ante las grandes potencias. Se trataba de crear un nuevo orden internacional basado en el principio de la seguridad colectiva. Pero aún con estas buenas intenciones y su participación en la mediación de algunos conflictos, la Liga de las Naciones fracasó. Entre los factores que la debilitaron podemos mencionar: La ausencia de algunas potencias mundiales. Estados Unidos de América se negó a entrar en 1920 cuando llegó Warren G. Harding a la presidencia, a pesar de que, como mencionamos, Wilson fue su promotor, a Alemania en principio, se le negó el ingreso, pero se adhirió a ella en 1926, para salir de nuevo después del ascenso de Hitler al poder en 1933, a la Unión Soviética también se le negó el ingreso, accedió en 1934 y fue de nuevo expulsada en 1939, Japón se marchó en 1933 e Italia en 1936. Además, la liga nunca contó con los medios económicos o militares para imponer sus resoluciones. Los años treinta marcaron su fracaso definitivo. Las agresiones de las potencias fascistas y militaristas mostraron su ineficiencia.

El reparto de Medio Oriente



El medio oriente, ha tenido una importancia estratégica fundamental por su ubicación geográfica, ya que constituye una vía de paso; por ejemplo desde la Edad Media era la ruta de los europeos hacia Oriente y en el siglo XIX que se convierte en una zona de suma importancia para el comercio internacional, en particular para Inglaterra, por lo que construye el canal de Suez. Pero además es una zona con enormes riquezas petroleras, factor que ha dado lugar a disputas y repartos entre potencias imperialistas.

Durante la Primera Guerra Mundial, con la firma del Tratado de Sykes-Picot, entre Inglaterra y Francia en 1916, los países árabes quedaban divididos en zonas de influencia británica y francesa. Se realizó un reparto según las zonas ocupadas por los países de Francia e Inglaterra. A instancias de la Liga de Naciones, los territorios del imperio se pusieron bajo el "mandato" de estas potencias protectorados coloniales desde donde se extendieron su influencia y control sobre la región. El reparto territorial de la región, al final de la Primera Guerra Mundial, se mantuvo prácticamente sin cambios hasta los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, después de la cual se desarrollaron varios procesos de independencia.

Paz de Versalles y sus Consecuencias



La imposición produce regularmente inconformidades y disgustos. Esto sucedió con la firma de los tratados de paz con los cuales se dio fin a la Primera Guerra Mundial; el Tratado de Versalles fue firmado en junio de 1919, por los países vencedores, pero sin la participación de los vencidos en las discusiones y negociaciones.

Entre los representantes de los aliados se encontraban: Woodrow Wilson, presidente de EUA; Loyd George, primer ministro en Inglaterra; George Clemenceau, presidente de Francia; y Victorio E. Orlando, representante de Italia.
Entre las condiciones que se impusieron a Alemania tenemos: Alemania perdió todas sus colonias, que fueron repartidas como mandatos de la Sociedad de las Naciones entre el imperio británico y Francia. Entre las condiciones militares tenemos la drástica limitación de la armada, ya que se le confiscó armamento. Además Alemania quedó obligada a pagar reparaciones o indemnizaciones de guerra a los vencedores

Esta nación tuvo que aceptarlas, pero no quedó conforme con ellas. Es así que los alemanes lo llaman diktat, lo que quiere decir "condena". Las duras condiciones no fueron cumplidas en su totalidad por Alemania. Pronto aparecieron posiciones revanchistas contra el Tratado de Versalles, que culminarían en una nueva guerra de magnitudes mundiales más violentas y extensas que esta primera.

Las duras complicaciones no fueron cumplidas en su totalidad por Alemania; y este país, a pesar de todo, pudo mantener cierto poderío. Pronto aparecieron posiciones revanchistas contra el Tratado de Versalles, que culminarían en una nueva guerra de magnitudes mundiales más violentas y extensas que esta primera.

Consecuencias de La Primera Guerra Mundial



Lucharon 65,8 millones de soldados, de los que murieron más de 1 de cada 8, un promedio de 6.046 hombres muertos cada día de los cuatro años que duró.[10] A consecuencia de esta guerra cayeron cuatro imperios -el alemán, el austrohúngaro, el ruso y el otomano- y tres grandes dinastías, los Hohenzollern, los Habsburgo y los Romanov. Se calcula que la guerra produjo aproximadamente ocho millones de muertos y seis millones de inválidos. Francia fue el país más afectado proporcionalmente: 1,4 millones de muertos y desaparecidos, equivalentes a un 10% de la población activa masculina, acompañado por un déficit de nacimientos. El estancamiento demográfico francés se prolongó, con un envejecimiento de la población que sólo logró crecer con la inmigración. El norte francés estaba en ruinas: casas, puentes, vías férreas, fábricas, etc.

En el plano político, cuatro imperios autoritarios se derrumbaron, lo que transformó profundamente el mapa de Europa, rediseñado por el tratado de paz de 1919:

el Imperio del zar quedó transformado en la Rusia comunista (más tarde la URSS),
el Imperio Otomano se redujo a Turquía (península de Anatolia y Constantinopla),
el Imperio Austrohúngaro fue desmantelado y nacieron las minúsculas Austria, Hungría, Checoslovaquia y Yugoslavia como nuevos países independientes,
el Imperio alemán llegó a su fin y fue reemplazado por la República de Weimar, mermada territorial y económicamente por el pago de las reparaciones de guerra.
Nuevo equilibrio político mundial. Las colonias suministraron víveres, materias primas y soldados. Tras la guerra los pueblos coloniales no creyeron más en lo que se les había inculcado sobre la superioridad natural de la metrópoli y reclamaron una mejora de su situación. A este primer declinamiento de la influencia de Europa en las colonias, se sumó la expansión de Estados Unidos, el mayor beneficiado de la guerra junto a Japón, y cuyas capitales se colocaron al lado de París y Londres en la escena internacional.

Transformación social. Las diferencias sociales se acentuaron con el enriquecimiento de los mercaderes de armas y el empobrecimiento de los pequeños ahorradores, los retirados y los asalariados afectados por la inflación. Las mujeres adquirieron un nuevo lugar en la sociedad y se volvieron indispensables durante toda la guerra, en el campo, las fábricas, las oficinas, las escuelas (para compensar la marcha de numerosos profesores). El feminismo progresaba, el derecho a voto fue acordado en Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos, Turquía y Rusia, pero no en Francia.


Tanque de la Primera Guerra Mundial.Consecuencias tecnológicas. La contienda generó un intenso desarrollo de los instrumentos y técnicas de guerra: fusiles de repetición, ametralladoras, gases venenosos dando origen a la guerra biológica y química, hubo tanques, dirigibles y aviones, también se practicaron los bombardeos a las ciudades. La artillería multiplicó los calibres, aumentó el alcance y mejoró los métodos de corrección. El transporte motorizado se generalizó.

Consecuencias políticas en Alemania. Los cinco tratados tras la guerra, principalmente el suscrito en Versalles, ocasionaron un ambiente de opresión hacia los vencidos. La nueva Alemania republicana sufrió las consecuencias del Imperio Alemán y su economía fue explotada por los vencedores. Así surgieron tesis tanto izquierdistas como derechistas para acabar con esta situación. Los golpes contra el sistema comenzaron cuando, en 1921, milicias comunistas se levantaron en Múnich. La revuelta fue sofocada. Adolf Hitler culpaba a los marxistas alemanes de la rendición alemana, alegando como pruebas la constitución progresista de Weimar y el armisticio a continuación. Cuando Hitler aún seguía en las trincheras, los militares alemanes convencían a la población civil de que la guerra podía ser ganada, mientras que confesaban a los políticos que la rendición era ineludible. Pero Hitler sostuvo esta tesis en el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores y, con ella, dirigió el denominado Putsch de Múnich de 1923 contra la sede del gobierno. El golpe militar fue aplastado y Hitler recluido en prisión durante ocho meses. Sin embargo, en enero de 1933 Hitler fue nombrado canciller por el presidente Paul von Hindenburg y el 14 de octubre de 1933 triunfó en las elecciones, por lo que llegó al parlamento alemán.